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SAN NICOLÁS DE BARI |
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Nicolás de Bari, llamado el Magno, fue un obispo romano que según parece vivió en el Asia Menor hacia el siglo IV. Vivió, según cálculos aproximados, desde el año 280 al 345. Electo obispo de Mira (Licia), atendió con pastoral solicitud a todas las necesidades de su gente. Después de regresar de un viaje a Egipto y Palestina fue elegido para regir la diócesis de Mira. Sintiendo
vivamente la vocación sacerdotal, se acogió al amparo de un tío suyo, que
le precedió en la silla episcopal. Cuando quedó vacante la sede episcopal
de Mira, como los electores no llegaron a un acuerdo, decidieron designar
Obispo al primer sacerdote que entrara en el Templo a la mañana
siguiente.
de Dios, a un niño muerto abrasado cuya madre depositó a sus pies en la ceremonia de su consagración episcopal. La
leyenda lo convirtió en protector de los niños y adolescentes,
atribuyéndole la resurrección milagrosa de tres muchachos asesinados, y en
todo ello está el origen de la fiesta que se celebra en los países
germánicos el día de su conmemoración (6 de diciembre), muy parecida a de
los Reyes Magos y que se conoce también con el nombre de Santa Claus
(contracción de Sanctus Nicolaus). Se cuenta que el obispo oriental cabalga
milagrosamente sobre los tejados, en También se cuenta que un vecino suyo de Pátara, hombre rico venido a gran pobreza, tenía tres hijas muy hermosas y virtuosas a las que no podía casar por falta de dote. Determinó exponerlas al pecado para sacar de la prostitución el sustento para él y sus hijas. San Nicolás supo esta decisión, y para evitar esto, deslizándose en el silencio de la noche hasta la pobre casa, arrojó por la ventana un bolsa de monedas de oro, y escapó sin ser descubierto. El
padre abandonó su idea y destinó el dinero a la dote de una hija. El santo
repitió su excursión nocturna dos noches más, hasta que fue descubierto
por el agradecido padre. Las tres hijas con la dote consiguieron pronto
buenos maridos y se casaron. Este es el origen de la devoción a los tres
lunes de San Nicolás, porque, según la tradición, coincidió ser lunes
cada vez que el santo dejaba la bolsa. Los
orientales le veneraron ya a raíz de su muerte y en Occidente se propagó
su culto aún antes del traslado de sus reliquias a Bari en 1087. El cuerpo
de San Nicolás permaneció enterrado en la catedral de Mira por espacio de
setecientos cuarenta y dos años, hasta que con la invasión de los
sarracenos manifestó la ciudad de Bari el deseo de recuperar sus
reliquias. |