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   EL SUMICIU

El “Sumiciu” se parece al diañu burló y al trasgu en que es un duende que vive cerca de los seres humanos y gusta de hacer desaparecer objetos  que los niños tienen en la mano. 

  EL VENTOLÍN

El Ventolín significa remolino en asturiano es una brisa mágica, que se atribuye tanto al amor como a la muerte.

Se supone que porta el alma de un difunto que se escapa del cuerpo al exhalar el último suspiro.También se consideraba un ser fantástico que cogía los suspiros y se los llevaba a quien los provocaba. Se llevaba los suspiros de los amantes, dormía a los bebes en sus cunas o esparcía el rocío del amanecer. Portan los efluvios amorosos de uno a otro enamorado y enredan las madejas del amor con su jovial soplido. También alivian con su brisa al caminante que se lo topa en un recodo del camino en los días de canícula.

 

Su homólogo en la mitología clásica griega sería el Céfiro, el dios del viento que aclara los cielos, hijo de Eos (la Aurora) y Astreo (uno de los titanes que luchó contra Júpiter). Según la leyenda, uno de los hijos de Eos murió en la guerra de Troya y de sus lágrimas nació el rocío de la mañana.Para otros autores era uno de los doce hijos de Eolo, encarnación de los doce vientos que su padre guardaba en un odre de piel de buey.
En la Odisea, Eolo deja en libertad a Céfiro para que guíe a Ulises pero sus compañeros abrieron el odre pensando que contenía vino y se desencadenó una gran tempestad.
Los ventolines son como las auras latinas, un soplo ligero de brisa que lleva la fama al cielo, el perfume de las flores y la inspiración a los poetas.

  EL ESPUMERU

Es un niño juguetón, muy gracioso y pequeñito que acostumbra abrincar entre las olas.

  LA SIRENA O SERENA

Según cuentan las leyendas, la sirena era una moza muy hermosa, con un apetito desordenado, que comía continuamente pescados y mariscos. Una mañana su madre, harta de compalcerla hasta entonces de dijo:
- ¡ Quiera Dios que te conviertas en pez!
Esa misma tarde, cuando la joven se bañaba en el mar, sintió como sus piernas se iban cubriendo de escamas y se convertían en una poderosa aleta.
No tardó en consolarse, sintiéndose libre, sin otra preocupación que nadar y bucear. Entonces, llena de alegría, empezó a cantar.
Y es por sus canciones, su belleza y alegría que los marinos la quieren, pues su intención no es desviarles de su rumbo sino alegrarles la ruta.

Las criaturas más semejantes en la mitología clásica  son las nereidas, ninfas de los mares, hijas de Nereo y Doris.
Su función era velar por los navegantes en sus travesías. Así hicieron con Jasón y los Argonautas, en su periplo en pos del vellocino de oro.

  LES LLAVANDERES

La llavandera es un mujer vieja y arrugada  que durante la noche lava la ropa en los ríos y las fuentes. No le  gusta nada ser observada por lo que puede ahogar en el río a os curiosos que se sientan atraídos por el ruído de sus  palas, aunque también tiene un espíritu bueno, que la hace colaborar en la extinción de incendios en los bosques con el batir de sus palas y ayudar a personas ancianas en apuros. Por contra no le gustan los jóvenes ya que no sienten respeto por las tradiciones.

  LA GÜESTIA

En castellano La Hueste. Es un desfile de fantasmas , un grupo mitológico compuesto por una procesión de difuntos que vagan en la noche sin rumbo. Equivales  la Santa Compaña gallega y también se les conoce como la Buena Gente. Son unos ángeles    sin cielo que recuerdan a los vivos las consecuencias del pecado.

Cuando en la aldea hay un moribundo acuden a la caída de la noche portando un ataúd. Al llegar a la casa del enfermo le dan tres vueltas y el hombre muere y una replica de su cuerpo ocupa el féretro que se llevan entre cánticos fúnebres. Cuando se alejan apagan las antorchas y se pierden en la oscuridad. El fin de La Huestia era más el servir de consuelo a los difuntos en el trance supremo, que infundir temor a los vivos, recordándoles la finitud de la vida.
Parece ser que los miembros del cortejo son los espíritus de aquellos que el finado conoció en vida y que viajaron a la última morada antes que él.

Hay otra versión que equipara este grupo con un ejército desconocido que vaga perdido en la noche y que acarrea la muerte y la destrucción. En ese caso, comparando esta con la primera versión, se sustituye el efecto por la causa, relacionando lo fúnebre con aquello que lo provoca.
En muchos rincones de Asturias se identifica La Huestia con grupos de monjes que se disfrazaban por las noches para aliviar el rigor de sus votos o con el pequeño cortejo de sacerdote y acólitos que acuden con la premura de la agonía a administrar el viático al moribundo.

Entre los mitos homólogos de otras culturas hay que considerar las Walkyrias nórdicas, que forman el cortejo que traslada a los héroes al Walhalla o paraíso de las almas puras.

 

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