Gracias
a su característica de permanecer siempre verde, el muérdago ha sido
considerado ancestralmente como una planta sagrada, un signo protector
que aporta suerte y fertilidad.
No
es extraño que en la época navideña se usen unas ramas de muérdago
adornando puertas o ventanas, o colgando en el techo (una particularidad
propia que lo diferencia de otros vegetales, es la de enraizar
sobre el tejido vivo de otras plantas y no sobre la tierra) como
símbolo de nuestra demanda de bienestar y prosperidad a nuestro Dios.
La
tradición dice que la muchacha que recibe un beso bajo el muérdago en
Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene.
Si fuera una pareja, será obsequiada con el don de la fertilidad.
El
acebo, caracterizado por un llamativo llamativo fruto rojo y su hoja
perenne, tiene la misma significación navideña que el muérdago.