El
19 de diciembre era el día más importante, ya que se celebraba una
gran fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura. Con una
duración de siete días, de banquetes y bebidas, los romanos le pedían
bienestar a su dios. Al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa
una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se
quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor a los
dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza.
Por
otro lado, La Biblia se refiere al Mesías como "Sol de
Justicia". Por ello, desde fines del siglo IV, en el mundo
cristiano se celebraba la Navidad el 25 de diciembre a excepción de las
iglesias orientales, griegas y rusas que la realizaban el 6 de enero con
la fiesta Teofanía o manifestación de Jesús como Dios.
Como
los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese
día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta
el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San
Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la
Natividad.