romana fue poco a poco entrando en Europa, donde con la misma finalidad
venturosa comenzaron a ofrecerse lentejas, de las que se dice que
propician la prosperidad económica del año que empieza.
En
la Edad Media la Iglesia trató de oponerse a las viejas costumbres,
pero no consiguió extirpar la atmósfera disipada de, la noche de
San Silvestre, que se mantuvo como la última isla pagana de las
doce noches navideñas (las comprendidas entre la Navidad y la
Epifanía), que la Iglesia consideraba como periodo de renovación para
mejorar el año venidero.
La
tradición de tomar las doce uvas -también llamadas las uvas de la
suerte- el 31 de diciembre a media noche se remonta tan solo a
principios de nuestro siglo, sobre el año 1909. La implantación de
esta costumbre, que por cierto es exclusiva de nuestro país, no se debe
a motivos religiosos o culturales, sino más bien a meros intereses
económicos. En la Nochevieja de 1909, los cosecheros, en un esfuerzo
desesperado de imaginación, consiguieron desembarazarse del excedente
de aquella temporada inventando el rito de tomar las uvas de la suerte
en la última noche del año.
En
algunas zonas de la Comunidad Valenciana, se empieza a sustituir las
uvas por gajos de mandarina o de naranja, por ser un producto muy
identificado con la tierra.
El
significado de las doce uvas :
Dice
la gente que comerse las doce uvas a medida que van sonando las
campanadas de medianoche es una manera de empezar el nuevo año con
buena suerte.
Otras
creencias populares relacionadas con la última noche del año:
-
Utilizar
ropa interior amarilla trae mucha prosperidad.
-
Utilizar
ropa interior roja permitirá encontrar el amor ideal.
-
Si
la ropa interior se usa al revés, se tendrá mucha ropa nueva.
-
Sacar
las maletas a la puerta de la casa traerá muchos viajes.