Los símbolos y signos de la Semana Santa
En la Semana Santa se celebra los acontecimientos más profundos de la vida de Cristo: su cena de despedida, la agonía del huerto, su marcha a la cruz, su muerte salvadora y su resurrección.
La gracia de la Pascua se expresa con las lecturas, las oraciones, los cantos...Y también con signos y símbolos. Desde las palmas del Domingo de Ramos hasta el cirio o el agua bautismal de la noche de pascual, la comunidad cristiana expresa su fe y su vivencia del misterio pascual a través de unos gestos simbólicos muy expresivos.
RAMOS
El Domingo de Ramos comienza la celebración con una procesión de homenaje a Cristo, acompañándole en su entrada en Jerusalén, en su camino a la cruz, la muerte y la resurrección.
Esta procesión se hace con cantos a Cristo, y también teniendo en las manos ramos o palmas, como hicieron los niños y habitantes de Jerusalén. Los cantos son más importantes que los ramos. Pero también estos pueden ser significativos y novedosos: ayudan a proclamar nuestra fe en Cristo y la cercanía que queremos tener con él estos días de Semana Santa.
ÓLEOS, CRISMA
El Jueves Santo (u otro día cercano, antes de la Pascua), en la catedral, bendice o consagra los óleos y el crisma que va a ser la materia de varios sacramentos.
- El óleo de catecúmenos, para el bautismo.
- El óleo de enfermos.
- El crisma, para el bautismo, la confirmación y las ordenaciones.
Los óleos son el aceite, y el crisma, mezcla de aceite y bálsamos perfumados. Estos derivados de aceite realizan en nuestra piel una seria de beneficios: suavizan, curan, mantienen en forma, embellecen, dan frescor: según las distintas clases de “masajes” que nos damos. Pues bien: eso mismo es lo que el Espíritu de Dios quiere obrar en nosotros espiritualmente en esos cuatro sacramentos.
En la cercanía de la Pascua se bendicen estos óleos para indicar que todos los sacramentos proceden de Cristo Resucitado y que la Pascua es novedad absoluta.
LAVAR LOS PIES
En la Eucaristía vespertina del Jueves Santo imitamos el gesto que hizo Jesús en su cena de despedida, dando a sus discípulos una plástica lección de servicio por parte del que tiene autoridad en un grupo. Él vino a servir, y no a ser servido. En la cruz se entregó totalmente. Pero antes quiso hacer este gesto simbólico que repiten ahora el Papa, los obispos y los párrocos en sus comunidades. Porque ellos deben ser signos vivientes del “Cristo entregado por los demás”.
COMER PAN Y BEBER
Comer pan y beber vino con los demás miembros de la comunidad es el gesto simbólico central que nos dejo Cristo: se repite en cada Eucaristía. Ese pan es el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros. Ese vino es su Sangre derramada por todos. El Señor, ahora Resucitado, nos los ofrece como alimento para nuestro camino y como signo de unión en la comunidad.
En la Semana Santa hay dos momentos en que esto lo realizamos con un sentido particular: el Jueves Santo, en la celebración vespertina en que conmemoramos la institución de la Eucaristía, y en la Vigilia Pascual, la celebración principal del año cristiano. Con este doble gesto simbólico participamos del mismo Cristo, haciendo memoria de su muerte y resurrección.
LA CRUZ
El Viernes Santo, después de escuchar el relato de la Pasión, hacemos un gesto muy sencillo y significativo: Nos presentan la Cruz, cantando una aclamación a Cristo, y nos acercamos uno a uno a adorarla como sino de nuestra admiración y gratitud por lo que Jesús hizo por nosotros entregándose a la muerte de cruz y reconciliándonos así con Dios.
EL FUEGO
En la Vigilia Pascual, en la noche del sábado al domingo, se inicia la celebración reuniéndose, fuera de la iglesia o en su puerta, en torno a una hoguera de fuego. De ahí se encenderá el Cirio pascual. En la oscuridad de la noche es cuando brilla la luz que es Cristo. La Cuaresma empezó con Ceniza. Ahora la Pascua empieza con fuego y luz y agua y pan y vino.
EL CIRIO Y LOS CIRIOS
Del fuego a la puerta de la iglesia se enciende el Cirio, que estará encendido en las celebraciones de las siete semana de Pascua. El Cirio es símbolo de Cristo, Luz del mundo. Entramos en la iglesia siguiendo a ese Cirio que representa a Cristo, vamos encendiendo nuestros cirios particulares. Es un símbolo muy expresivo de que la Pascua de Cristo tiene que ser también nuestra y todos estamos llamados a participar de su luz y de su vida.
AGUA BAUTISMAL
La noche de Pascua es el mejor momento para los bautismos, o para recordar el nuestro. El Bautismo es el sacramento en que radicalmente nos incorporamos a la vida de Cristo, y participamos de su muerte y resurrección. Por eso se hace expresivamente la aspersión sobre todos, y renovamos las promesas bautismales.
COLOR BLANCO
Los colores también tienen un sentido simbólico. La Cuaresma se hace celebrando vestidos de morado, color serio y austero. Pentecostés, la donación del Espíritu, que es fuego y amor, se celebra de rojo. La Pascua que comienza en la Vigilia del sábado al domingo, se empieza a utilizar el color blanco, el color de la fiesta, de la alegría y de la pureza pascual.
CAMPANAS
Entre otros signos festivos -el incienso, las flores, la música- que suenen para Pascua las campanas con su toque, anunciando festivamente que es Pascua, que el Señor ha resucitado y que nos invita a resucitar también a nosotros.



